viernes, 19 de junio de 2020

Solo tu puoi rispondere alla domanda

Querer es preguntar.
Decir "Te quiero" es preguntar.
Saberse queriente es preguntar.
Solo vos podés responder a la pregunta.

Soñar es preguntar.
Soñarte cada noche es preguntar.
Recordarse soñante es preguntar.
Solo vos podés responder a la pregunta.

Irse es preguntar.
Llorar "Me voy" es preguntar.
Resignarse yente es preguntar.
Solo tu puoi rispondere alla domanda.

lunes, 15 de junio de 2020

Titán

Nací como Atlas, suelo decir. A veces no entienden. A veces preguntan por qué. Atlas era un titán. Fue severamente castigado: le dieron el mundo para sostener. Se supone que lo carga en sus titánicas espaldas. Mitología griega, ya saben.
Yo no soy un titán, aunque me olvide. Tampoco fui castigada y lo recuerdo todo el tiempo. Pero siempre me habla una sospecha sobre mi concepción en el mundo de las ideas. Una propuesta que tomé o que me endilgaron. Una escena de un trato que no podré comprobar mientras viva.
A cambio de una vida medianamente tranquila o perfecta o deseable, a cambio entonces de unas espaldas muy anchas, te doy esta titánica sensación de que estás sosteniendo a la Tierra y sus dolores, te doy esta titánica sensación de que la Tierra y sus dolores quedan a tu responsabilidad.
Alguien dijo, estoy segura. Alguien dispuso, estoy segura. Alguien me hizo Atlas. Me hice Atlas. Y el mundo entero está pensando mucho para una pequeña y simple mortal. Mi medida no es esta, me excede. La he soportado bien, pero empiezo a flaquear. Da miedo soltarla. Debo soltarla. ¿Podré soltarla?

Querido X

Querido X:
Espero que sepas cuánto rezo por vos. No me importa extrañarte o llorar tu presencia porque quiero que estés bien. Ojalá nunca lo olvides. Contás conmigo desde que despertamos hasta que nos sumimos en la nocturna ignorancia de este mundo y sus dolores. Ojalá no te estés olvidando. No quiero fastidiarte, sino esperar el reencuentro. Sabe bien Dios que yo apostaría el alma entera por abrazarte ahora. Pero no le gustan las apuestas ni que reduzca el alma.
Espero que sepas cuánto te quiero y cuánto seguiré queriéndote. Suena desesperado en estas circunstancias, pero lo he venido pensando desde antes... No sé cómo he llegado a la instancia de quererte así. Y, sin embargo, me pasa. En estos momentos lo sufro. Pero la mayor parte del tiempo lo disfruto. Quererte me ha recordado cuánta valentía pide el querer y me ha animado a hazañas imposibles.
Espero que sigas sabiendo cuántos colores hay. Todo se ve gris ahora. También apostaría mis dos ojos por devolverte una visión más bonita. No quiero que sufras. Nada puedo hacer por aliviar tus penas. Ojalá supiera qué se hace. Ojalá tuviera los medios para hacerlo. Pero no, solamente soy una mortal impotente y llena de miedo. Y no basta con estar infinitamente dispuesta a darte bien. Queda lejos de mi alcance decirte cuándo va a estar mejor todo. Tengo fe y, no obstante, me derrumbo a cada rato. No quiero darte eso. Quiero verte en paz.

jueves, 11 de junio de 2020

Posteo ejemplar

¿Acaso ya no inmortalizamos nuestras sociedades en novelas ejemplares, "aguafuertes" o artículos de costumbres? No, no es así. La retratamos todo el tiempo, para aprobarla o repudiarla, para aplaudirla o denostarla, para mostrarla o esconderla. Para juzgarla, bah.
Entonces, ¿qué pasa? Precisamente. Llegar a la adultez implica que te hayan enseñado y hayas aprendido con parcial éxito a prejuzgar y a juzgar. Por eso, mis retratos no se los regalo a quienes habitan el mundo adulto.
No. Yo hago posteos ejemplares. Y no retrato a la sociedad. Me retrato a mí, escapando de todos sus prejuicios, cuestionando todos sus prejuicios, derribando todos sus prejuicios. Porque pienso: "¿Está bien que una mujer que se dedica a esto se porte de esta manera?". Y sí, está bien. La vida íntima corre perpendicular a la vida profesional, claro. Pero no estamos en un sistema de ejes y se curva para andar en paralelo también. Y quiero ofrecerles a quienes miran la posibilidad de (contra)pensar: "¿Por qué no?".

lunes, 1 de junio de 2020

Dosis

No pueden convivir el mirarte a los ojos y el seguir sintiendo frío.
Una o la otra.
Por eso, me desnudaste y no temblé.
En realidad, sí. Temblé de miedo.
Mirarte a los ojos en pieles y en lunares y en formas...
Mirarte a los ojos desnuda daba miedo.
Me sacaste el único disfraz que conozco,
la mentira que me digo siempre al vestirme:
"Solo merece una dosis de mí".
Y siempre pasa la misma ficción.
Me decís y te digo y los decires se besan y se callan.
Después nunca sé y en algún momento es la ficción máxima.
Esa ficción donde ya no finjo, pero me querés con el cuerpo.
Y parece mentira.
Y vos también temblás. Entonces sé que no es mentira.
Por eso no puedo dosificar
las miradas
los gestos
las ganas
me.
Y me pongo en puntas de pie para decirte que te quiero.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Libertades de expresión

Me dijeron que era deforme. O amorfa. O que tenía demasiadas formas. Tuve que formarme para dejar de escuchar y empezar a decir.
Y me formé. Y dije. Y digo. Mis gestos dicen. Mi atuendo dice. Mis fotos dicen.
Y me formé. Y dije. Y digo. Mis acciones dicen. Mi vocación dice. Mis preferencias dicen.
Y me formé. Y dije. Y digo. Mi cuerpo dice. Dice que no. Dice que sí. Dice que no me importa. Dice que soy libre.
Todavía tengo demasiadas formas y recibo un montón de opiniones deformes sobre ellas, escudándose detrás de la libertad de expresión sin darse cuenta de que cercenan la mía: sí, mi cuerpo es expresión de libertad y esas libertades de expresión parecen invitarme a que me esconda de nuevo.

martes, 26 de mayo de 2020

Espeyo

Me senté en el suelo y abracé mis rodillas. No estaba ebria. No estaba sobria. No estaba inmune a todo. Tal vez lloré un poco. O mucho. A veces es difícil saberlo cuando llueve. Diría que poco, porque no dolió ni sentí arcadas. Tampoco es lo importante.
Quedé frente al espejo. Levanté la cara despacio. No me gusta verme las pupilas dilatadas por la incertidumbre. De todos modos lo logré y me dije: "Basta. Basta, por favor. No arruines esto. No me arruines esto. Me importa y me hace feliz. Se supone que me querés".
En algún momento me dormí. El suelo estaba tibio. Una campera ofició de sábana. En la cama no habría cabido ahora que me sabía tan valiente. Esa tarde lo llamé y le conté y entonces sucedió. Sucedimos.