viernes, 2 de julio de 2021

Sigue ahí

Antes del anochecer
le pregunto al espejo
si seguimos queriéndote.
Escondo la respuesta
detrás de las pestañas
que bajan con la lágrima.
Mis pupilas miran
para decirte sí
aunque no estés preguntando.
Pauso el reflejo
y por fin te miro
rogando que no piense.
Antes del anochecer
me pedís que por algo tan chiquito
no piense que ya no me querés.
Sonrío la respuesta
delante de las palabras
que edulcoran mi vientre.
No eran dudas de verdad,
yo te quiero en presente
y en todos los tiempos.
Yo te quiero en presente
y en todos los tiempos
durativos, imperfectos.

Voy a perder ese avión

Digo en voz alta este poema
porque me duele el pecho
de latirlo
de bombearlo
de palpitarlo
y aunque me sangre la garganta
pronunciándolo a tus ojos
duele menos
corta menos
muero menos.
Digo en voz alta este poema
porque lo creí para encontrarte.

Vas a perder ese avión

Antes del atardecer
estoy sentada en medio
de una canción que te vuelco
como una cucharada de miel.
La canción dice que no importa
qué pasó después
quiénes pasaron después
porque en realidad no hubo después
si siempre basé mis creencias
sobre el amor o sobre Dios
en volverte a ver.

domingo, 27 de junio de 2021

Bajemos en Viena

Antes del amanecer
soy un terrón de azúcar
disolviéndose en un café
caliente y amargo
que besás
con tus labios profundos
antes de tragarme entera
para que endulce tu pecho
mientras el café lo quema.
Es una tontería eso
de no volvernos a ver.
Mejor, de nuevo acá.
En seis meses.
Vos llegás en avión.
En diciembre.
Yo llego en tren.

sábado, 26 de junio de 2021

Sustantivo propio

De tanto holgar el nombre
ya cabemos varias cinturas.
Todas distintas, claro.
Todas distintas, pero
Todas Alejandra.
De tanto holgar el nombre
ya cabemos varias cinturas.
Y ahora queda alejandra.
Y ahora significa alejandra.
La carne se hace palabra.
De tanto holgar el nombre
ya cabemos varias cinturas.
Siempre suena a alejada.
Siempre nombra a alejadas.
El sentido me elige a mí.

jueves, 17 de junio de 2021

Agujas que ya no marchan

Se escuchan los últimos latidos del reloj.
Mi despertador ya no tiene pilas.
Y mi amor, tampoco.

Me despierto igual.
Espero temblando el colectivo
y veo una ratita muerta.

Yo también era la rata.
Nos atropellaron un auto -a ella-
y la polar indiferencia.

Viajo en el 63 y me olvido.
No hay rata, no hay despertador.
Pero sí hay agujas que ya no marchan.

Pido un último deseo de calor:
que te des cuenta antes
y no tengas que verme congelada.

lunes, 14 de junio de 2021

Alteración

Sos generoso

de desdenes

y de piedades

que despedazan

mi danza pesada

de amante callada.


Te pido que vengas

y te despedís

como se despiden

los inviernos despiadados

que dejaron de venir

desde el ardor global.


Te sujeto la cara

y descaradamente

te acarician mis jadeos

y te acaban mis tajadas

tajadas de cariño

que calan entre rejas.