viernes, 1 de febrero de 2019

El daño que me ha hecho

El daño que me ha hecho
que me quisieras tanto, tanto
que parecía que no había nadie más.

El daño que me ha hecho
que me quisieras tanto, tanto
que parecías ciega ante los demás.

El daño que me ha hecho
que me quisieras tanto, tanto
que parecía yo tu único altar.

Y no habrá ya nada
Y no habrá ya nada
Y no habrá ya nada igual.

Colibrí 44

Juguemos en el bosque, Lobo,
donde nadie nos pueda ver.
Juguemos en el bosque, Lobo,
donde la Luna pueda saber.
Juguemos en el bosque, Lobo,
a un romance clandestino:
desde tus garras a mi pico,
desde mi canto a tu gruñido.

jueves, 31 de enero de 2019

No lo querré acaso

Esa noche llegarás.
Parecerá una noche común.
Ni más luminosa,
ni más oscura que otras.
Te oiré llegar desde la cama,
una cama inmensa.
Rogarás que no despierte.
Si despertara, vería:
tus ojos culpables,
tu boca incapaz de mentir,
tus excusas delatoras.
No despertaré, entonces,
hasta que te hayas repuesto
y te hayas recostado,
dispuesto a dormir.
Abriré los ojos y voltearé.
Diré "Te amo" por última vez.
Estaré amándote por última vez.
Amaré tus aromas.
Amaré tus sonrisas.
Por última vez.
Amaré tus canciones.
Amaré tus bromas.
Por última vez.
Amaré tus carcajadas.
Amaré tus pasiones.
Por última vez.
Cuando duermas, me iré.
Me iré lejos.
Y no sabré volver.

miércoles, 30 de enero de 2019

Colibrí 43

Escondámonos, lobo.
Que no sepan.
Que no hablen.
Escondámonos, lobo.
Te incomodaría que supieran.
Te incomodaría que hablaran.
Escondeme, lobo.
Que no sepan de mí.
Que no hables de mí.

miércoles, 23 de enero de 2019

Colibrí 42

Y entonces tu abrazo.
Sucedió tu abrazo.
No esperé tu abrazo.
"No sabía que los lobos...",
dije.
"No sabía que abrazaran".
Se escapó una sonrisa
de tu boca a tus ojos,
de tu hombre a tu bestia.
Y en silencio comprendimos.

Colibrí 41

Y debajo del manto
hay todo.
Y debajo del manto
hay nada.
Y debajo del manto
todavía hay preguntas:
¿Quién te dio, Lobo,
el regalo que atesorás tanto?
¿Quién te dio, Lobo,
el regalo que veo tanto?
Y debajo del manto
todavía lloro.

martes, 15 de enero de 2019

Colibrí 40

Tus garras,
de pronto tiernas,
detienen el llanto.
Tus colmillos,
de pronto suaves,
arrancan el canto.
Tu cuerpo,
de pronto cálido,
me cobija cual manto.
Y la Luna
inmensa
incansable
intensa
te mira.