sábado, 30 de junio de 2018

Que alcancen

Cuánta soledad hay en un abrazo que no te contiene,
en un abrazo que está lleno de buenas intenciones
y que, sin embargo, te queda tan pequeño como el mundo.

Cuánta soledad hay en un mundo que no te contiene,
en un mundo que está lleno de buenos abrazos
y que, sin embargo, te queda tan pequeño comos unos ojos.

Cuánta soledad hay en unos ojos que no te contienen,
en unos ojos que están llenos de buenos mundos
y que, sin embargo, te quedan tan pequeños como un abrazo.

Porque no es gigante tu dolor,
ni siquiera tiene volumen,
ni siquiera supera tu gramaje,
pero son oceánicas tus ganas de llorar
y no hay pañuelos,
ni abrazos, ni mundo,
ni ojos que alcancen.

lunes, 25 de junio de 2018

Lunares

Incluso si me escondiera, sabrías dónde encontrar mis lunares.
Estos cráteres de piel, esta condición de luna me delatan.
No quepo ya en un mundo que escape a tus ojos finitos.
No quepo ya en un mundo que cubra todos mis lunares.
No quepo ya en un mundo que no sea sábana de nuestra noche.
Estos cráteres de piel, esta condición de satélite me delatan.
Incluso si me escondiera, sabrías dónde encontrarme luna.

domingo, 17 de junio de 2018

A gajos

Te quiero a gajos, no a pétalos.
Te quiero a sabores, no a aromas.
Te quiero a jugos, no a colores.
Te quiero a sensaciones, no a ideas.
Y cuando te quiera a pétalos,
y te quiera a aromas,
y te quiera a colores,
y te quiera a ideas,
te seguiré queriendo a gajos.

martes, 5 de junio de 2018

A la orilla de mis ojos

A la orilla de mis ojos,
un hombre de canela aromatiza mi alma,
un hombre de canela sazona mi cuerpo,
un hombre de canela devora mis besos.

A la orilla de mis besos,
un hombre de canela aromatiza mi pecho,
un hombre de canela sazona mis caderas,
un hombre de canela alborota mi boca.

A la orilla de mi boca,
un hombre de canela aromatiza mis ojos,
un hombre de canela sazona mis pupilas,
un hombre de canela roba mis pestañas.

Y vuela.
Y sobrevuela todas las orillas.
Todas mis orillas.
Hasta encontrar tierra firme en mis pasos.

martes, 29 de mayo de 2018

Geminadas

Me seguís.
Todas las noches.
Todas las oscuridades.
Asomás, de repente, a mi mirada.
A mis ojos.
Y mis ojos dejan de ser ojos para reflejarte.
Para mirarte desde el reflejo.
Que les quepas es un milagro,
o tal vez no.
Tal vez el milagro sea
que te reflejes en mis ojos,
que todavía te reflejes en mis ojos,
cuando ya te habías duplicado,
cuando ya te habías partido,
cuando ya te habías geminado, luna,
para habitar mi cara.

domingo, 13 de mayo de 2018

No se me habia ocurrido (1)

No se me había ocurrido, en estos 21 años, pensar que mi concepción de la belleza tenía que coincidir con las otras. Cuando digo que la belleza física de una persona no me atraviesa, estoy diciendo que tu concepción de la belleza, que tu criterio para evaluarla y que los cánones actuales no me atraviesan.
No hay un solo cuerpo humano, porque el ideal de belleza es primordialmente humano, que no tenga por los menos un elemento estético canónico. Siempre habrá unos ojos, una nariz, unas formas, unos tamaños, unas texturas que emanen la belleza que nos dicen que deberían emanar para ser considerados hermosos.
No hay un solo cuerpo humano que, para mí, emane belleza como tal. La belleza no es inmanente a ese cuerpo. Ese cuerpo es necesario, porque en este plano no hay relaciones humanas sin cuerpos o sin extensiones accesorias a ese cuerpo (creadas por nosotros mismos), para que yo acceda a los pensamientos, a las acciones, a las palabras y a los sentimientos que le otorgan hermosura.
Tal vez haya una hermosura ideal e inalcanzable sensorialmente cuya porción más fiel sea la que estoy señalando. El canon y vos ven la porción de la porción, esa porción que a mí no me importa, que a mí no me interpela, que a mí no me atrae porque me parece que ni siquiera existe y que es tan solo una idea que se construye sobre ciertos cuerpos humanos como bien podría construirse sobre una mesa.
No se me había ocurrido, en estos 21 años, pensar que mi concepción de la belleza tenía que coincidir con las otras. Cuando digo que la belleza física de una persona no me atraviesa, estoy diciendo que quizá no exista, que quizá no sea el cuerpo lo que le dé verdadera vida porque, a veces y ahora, hasta ese necesario cuerpo pueda volverse prescindible.

viernes, 4 de mayo de 2018

Me jueves

Me jueves.
Desde aquel noviembre me jueves.
A veces, jueves más.
A veces, jueves menos.
Pero no deja de haber semanas.
Ni días.
Ni jueves.
No deja de haber noviembre.
Te no(vie)mbre o no te no(vie)mbre,
la vida también jueves.
Y jueves, sobre todo,
cuando no sé que es jueves,
cuando no sé qué es jueves,
cuando no sé que jueves.