martes, 14 de septiembre de 2021

Zohan

Te quiero aunque no hayas entendido
a qué nos está invitando Zohan
porque es una peli de Adam Sandler
y eso te predispone exquisito
a no tomarla muy en serio

Te quiero aunque no hayas entendido
que Zohan propone una alternativa
a este mundo demasiado alonormado
mostrando cómo se iza el deseo
solo a partir del pálpito amante

No te metas con Zohan
metete conmigo y dame el gusto
de que tus ojos cafeinados
y tu cúmulo de fantasías
respondan solo a mi nombre

domingo, 12 de septiembre de 2021

¿Querés bailar rollinga conmigo?

¿Querés bailar rollinga conmigo?
Te lo digo yo
que soy una mina
que no explota
ni se esconde
Te lo digo yo
y mantengo esa ele
que nos sobra mucho
porque es cipaya

¿Querés bailar rollinga conmigo?
Te lo digo yo
que soy una mina
que no confraterna
ni protagoniza canciones
Te lo digo yo
capaz de cantarte
en vez de sentarme
y esperar que vengas

¿Querés bailar rollinga conmigo?
Te lo digo de nuevo
meneándome un poco
aunque no te percibas my girl
ni yo sepa codear como Jagger

domingo, 29 de agosto de 2021

Te doy toda la poesía que tengo

Tengo más versos que remeras,
pero no los puse en el placard
sino en tus manos que no entienden
y se olvidan de todas mis sílabas
porque tienen sabor a poca cosa
a que vos me estás dando igual
a que vos me estás dando más

Y posiblemente te equivocás:
solo me quedo mi piel mortal
y te entrego a vos la otra piel
la que sumerge poesía infinita
en mi propio perfume singular
en mi propia forma de desmirar

Te estoy dando la excusa rimada
de quererme como se quiere
en las leyendas del hilo rojo
pero sin destinos ineludibles
pero sin obligaciones cosidas

Y posiblemente te alejás:
tus manos aún no entienden
que te di un tercer ojo grandote
que te doy un rabillo de más

No puede ser poca cosa
el poder de mirar lo inmirable
el poder de mirar costa adentro

Te olvidás y quedás con hambre
Te olvidás y te quedás ciego

Y yo ya te di toda la poesía que tenía

martes, 24 de agosto de 2021

Condición

-Solo te pido que no me hagas llorar.
Así dijo ella. Estaba hermosa y radiante después de que le pregunté. No fue el momento más románcico de la historia, ni siquiera de mi vida, pero quería estar con ella, así que le pregunté si quería ser mi novia. Entonces, me dijo eso, que no la hiciera llorar. Tuve que repreguntarle y por fin confirmó que sí, que quería.
Menos mal. La gente no lo medita mucho, pero dice cosas y cree que respondió la pregunta cuando en verdad no lo hizo. Sobre todo, cuando la contestación esperada y adecuada se debate entre sí, no y, como mucho, no sé. Sí, es más admisible una duda que una frase que parece que contesta y en resumen te deja dudando a vos, que emitiste el interrogante.
La abracé y la besé. Mi estrategia fue no sentarme en un bar con ella para hacerle la propuesta, sino decírsela en el sillón de su casa, donde podemos estar los dos sentados uno al lado de la otra y acercarnos o acurrucarnos. Fue un riesgo también, ¿no? Porque podía negarse y la cercanía de sus aromas y sus pestañas azuladas me habrían hecho un daño casi letal y muy inmediato. Tenía las pestañas y el cabello de color negro azulado por naturaleza. Además de preciosa, era original.
Bueno, todas las personas son originales, me disculpo. O no me disculpo. Estaba enamorado. Era lógico que singularizara sus rasgos como si fueran los únicos especiales sobre la tierra. Tenía ojos verdes y, aunque muchas otras pupilas fueran verdes, me daba la sensación de que los destellos de jade eran exclusivos de su existencia. Y tal vez sí.
¿Tal vez sí? Sí, porque meses más tarde hubo una noche desgraciada en que descubrió una mentira mía. Me confrontó serena, seguramente esperaba una explicación aceptable o una locura absurda que pudiera justificarme. Pero acorralado confesé. Y la sincera confesión, tardíamente sincera, quebró su apacible expresión. Vivíamos juntos en mi casa y en ese instante supe que lo había arruinado todo.
Comenzó a lagrimear y adolorida se fue sollozar donde se asegurara una pared entre nosotros. Se encerró en la habitación. Lloraba, lloraba mucho y también jadeaba como si la mentira pudiera corroerla físicamente. Quise acudir a consolarla, pero respeté el espacio que evidentemente necesitaba. Aparte soy un imbécil para lidiar con el llanto ajeno.
Pocos minutos duró el escándalo. Cuando cesó, me acerqué a la puerta. Golpeé con los nudillos y la llamé suavemente. No dijo nada. No se me había acabado el respeto, pero me urgía pedirle perdón. Por eso entré a pesar de su tácita voluntad de que no lo hiciera. Por supuesto, en cuanto crucé el umbral y la vi comprendí que no había voluntad alguna, sino imposibilidad de dar sonido a sus pensamientos.
Entré cabizbajo. Tanto la cama como los almohadones mostraban severos signos de humedad y quemaduras. Mi mirada trepó y descubrió que sus piernas estaban levemente enrojecidas. Las manos, en cambio, tenían ampollas. Seguí mirando, asombrado, y la peor imagen fue encuadrándose en mis retinas: tanto su cuello como sus mejillas y sus labios estaban quemados, en carne viva. Sus pestañas y sus pupilas brillaban fosforescentes.

domingo, 22 de agosto de 2021

¿Te gusta el jazz?

¿Te gusta el jazz?
Es una pregunta importante
y la digo con gesto sugerente
Elijo jazz y no otros géneros
para que sientas cómo pronuncio
esa j extranjera y la sinalefa
No es: ¿Escuchás? Es: ¿Te gusta?
Porque gustar es más delator
que solamente haber conocido
en un taxi de estos dos colores
cuyo volante mucho no charla

¿Te gusta el jazz?
A mí también porque prefiero
que no haya tanta letra entre
y que los instrumentos soplen
como soplamos esa j extranjera
antes de masticar y mirarnos
obviando el aguijón o tu tamaño

¿Te gusta el jazz?
A mí me gustan el jazz y la miel
porque ambos empastan la boca
y le dejan la sensación dulce
de estar buscando la excusa
para amargar con un vino

Y más que en gustar del jazz
pienso en ese vino con vos

lunes, 16 de agosto de 2021

Desaire

Respiro
Sin ponerlo en palabras respiro
y entonces sigo habitando
habitándome
porque tengo vientre de tierra
que se escurre entre mis piernas
y me pide más
y más aire

Respiro
Sin ponerlo en palabras respiro
y entonces sigo nadando
nadándome
porque tengo ojos de agua
que se escurren contra mi almohada
y me piden más
y más aire

Respiro
De pies a cabeza pido aire
y se acumula sanamente
hasta que te llego
y me desnudo diciendo que te quiero
Lo pongo en palabras
y no respiro
porque no puedo respirar desaires

miércoles, 11 de agosto de 2021

Cegueras esporádicas

Tengo ganas de cegueras esporádicas
que me agarren así, de repente
cuando ya me haya saciado de tu imagen
cuando ya me haya embriagado de tu imagen;
y mi boca exija gusto, sabor de tus pieles
para completar el registro remoto
entre sobredosis de tus salados y tus dulces
entre sobredosis de tus amargos y ácidos;
y mi olfato exija olores, aromas de tu cuerpo,
cuerpo amante y activo y en reposo
que emana tibieza de habitación
que emana frescura de océano.
Tengo ganas de cegueras esporádicas
que me agarren así, de repente
cuando prefiera la sorpresa de tus manos
cuando prefiera la sorpresa de tu vientre.