miércoles, 2 de octubre de 2019

Y latir después

No te voy a mentir:
mi corazón se parte a tu lado.
¿Cómo puede partirse tantas veces?
Y latir después, como si nada.
No te voy a mentir:
mi corazón se parte a tu lado.
Y entonces aparecés queriéndome.
O diciendo poemas
que inventás sobre la marcha
y que suenan a palabras comunes.
No te voy a mentir:
mi corazón se parte a tu lado.
A veces duele mucho.
A veces solo causa gracia.
Me voy y me quedo y te sueño.
Porque se parte de vida,
de poder querer,
de poder quererte.
¿Cómo puede quererte tantas veces?
Y latir después, como si nada.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Vulnerante

Tu voz me vulnera.
Corrompe mis carnes.
Me impone el deseo.
Me rasguña tu voz.

Tu voz me desnuda.
Abraza mis partes.
Me acaba el aliento.
Me azota tu voz.

Tu voz me penetra.
Altera mi sangre.
Me invade el centro.
Me somete tu voz.

Y me enseña a gruñir.
Y me enseña a chillar.
Y me enseña a pedir más.
Me vulnera tu voz.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Colibrí 80

La almohada se cansó.
La lágrimas me hacen pesada, dice.
La tristeza me agiganta, dice.

La almohada se cansó.
Mi llanto no la deja dormir, reclama.
Mi angustia la desvela, reclama.

La almohada se cansó.
Y mis párpados también.
Y mi garganta también.

Dame un abrazo, Luna.
Secame toda el alma.
No quiero hundir más la cama.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Ceguera

No puedo hablar de gente bonita. Gente bonita. ¿Qué es? No veo. No puedo ver. Antes veía. No quise ver. Quise no ver. Dejé de ver. Gente bonita. ¿Por qué bonita? ¿Qué me dan? No pasa por mí, pero igual. Una imagen. ¿Para qué? Si yo no veo. No me causa nada. Gente bonita. ¿Hacen bien? Entonces, millones de veces bonita. ¿Dicen bien? Entonces, miles de veces bonita. ¿Piensan bien? Entonces, cientos de veces bonitas. No puedo hablar de gente bonita, si no estoy hablando de gente buenita. La diptongación revela ideología. Gente buenita. Sí veo. Siempre veo. Incluso ciega.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Colibrí 79

Tuve miedo de enfriarme.
De enfriarme, doblarme y partirme en dos.

Tuve miedo de doler.
De despertarme a doler y querer dormir.

Tuve miedo de mí.
De enfriarme y doler y desconocerme.

Y desconocerme el corazón.
Y desconocerme las intenciones.
Y desconocerme
los ojos partidos,
el alma pausada,
la fe sin sabor.

viernes, 16 de agosto de 2019

Minuto cero

Yo me desvelo por vos.
¿Y qué?
Nadie me lo pide.
Si me lo pidieras...
Ni siquiera dormiría.

Yo me desvelo por vos.
¿Y qué?
Nadie me lo pide.
Y también te sueño.
Tantas noches te sueño...

Yo me desvelo por vos.
¿Y qué?
Nadie me lo pide.
Sin embargo, en el minuto cero
me vuelvo a desvelar.