jueves, 21 de marzo de 2019

Colibrí 62

Me cabe un colibrí en la mano.
Y hay luna llena estas noches.
Me cabe un colibrí en la mano.
Y hay duda llena estas noches.
Seré pájaro fugaz de nuevo.
¿Querré volver a ser mujer?
Seré pájaro fugaz de nuevo.
¿Qué me hace titubear tanto?
Me cabe un colibrí en la mano.
Y hay luna llena estas noches.
Me cabe un colibrí en la mano.
¿Cuántos vuelos por un lobo?

sábado, 9 de marzo de 2019

Colibrí 61

Me cabe un colibrí en la mano.
Me entran cien besos en un brazo.
Me cubre un paño inmeso el cuerpo.
Tengo ahora veinte dedos sanos:
diez que pueden acariciarte;
diez que pueden soportarme.
Tengo ahora mil abrazos:
quinientos cuando hay sol;
quinientos cuando hay luna.
Tengo ahora incontables deseos:
todos susurran el nombre del lobo;
todos callan el nombre del lobo.

Colibrí 60

Luna todavía canta:

"¿Esperarlo? ¿Vas a esperarlo?
No puedo aconsejar decisión alguna.

¿Esperarlo? ¿Vas a esperarlo?
Entonces, esperalo conociéndote.

¿Esperarlo? ¿Vas a esperarlo?
No te estanques: explorate.

Si vas esperarlo, pequeño,
que la espera te humanice".

Colibrí 59

Luna canta:

"Pequeño, no quiere dañarte.
Por eso a veces parece alejarse.

Ese lobo lleva manos en el cuerpo,
pero tal vez no abandona las garras.

Y esa furia lo ciega al instante.
Y esa furia no quiere endilgarte.

Pequeño: en los labios lleva besos,
pero no olvida cómo es la mordida".

Colibrí 58

He renovado la promesa ocho veces.
No hubo vez que llegara a dudar.
No hubo vez que me asustara.
He renovado la promesa ocho veces.
De pronto, el lobo me evita.
De pronto, el lobo se aleja.
He renovado la promesa ocho veces.
La luna me inunda el alma.
La luna se escurre por mis ojos.

Colibrí 57

Menguando está la luna del cielo.
La ferocidad del lobo está menguando.
Ella aparezco en el bosque a su lado.
Menguando está la luna del cielo.
La humanidad del lobo está creciendo.
Ella me quedo en el bosque a su lado.
Menguando está la luna del cielo.
Creciendo está la desnudez de mi cuerpo.
Ella sonrío en el bosque a su lado.

Colibrí 56

No hay plumas que contar.
Tampoco hay pico cantor.
Y sin embargo vuelo.
Y sin embargo canto.
No hay alas cariñosas.
Tampoco hay pecho en flor.
Y sin embargo abrazo.
Y sin embargo florezco.
No hay forma de colibrí.
Y sin embargo hay cabellos.
Y sin embargo hay piel.
Y sin embargo hay forma de mujer.
Y, escondida en los ojos, la luna.