martes, 13 de marzo de 2018

Pecho

Ella tiene el pecho grande, muy grande. Casi infinito.
A veces, parece que resultara seductor.
Es un pecho muy lindo y es también acogedor. Es suave, es tibio.
Late sereno y perdona.
Es un pecho que escucha. Es un pecho que llama.
Se mueve bellamente y contiene.
Es un pecho atractivo.
A veces, parece que resultara seductor.
Porque no es un pecho de madre.
Y, sin embargo,
después de desearlo,
nadie quiere más que reposar niñamente sobre él.

domingo, 11 de marzo de 2018

Ojona

En tus ojos mis ojos se vuelven los ojos que miran mis ojos.
Y son los ojos hermoseantes,
los ojos misericordiosos,
los ojos que ojonamente descubren el mundo,
y que ojonamente ven bello lo bueno
y ojean mis ojos
desde tus ojos donde se vuelven los ojos que ignoran mis ojos.

jueves, 8 de marzo de 2018

#8M

Qué ojos más grandes, más profundos, más sufrientes...
Qué ojos más voluptuosos, más fuertes, más gritones...
Qué ojos más valientes.
Qué ojos más abiertos.
Qué ojos más molestos.
¡Y esas pestañas, que se mueven por todas partes y te incitan a mirarlas!
Y a mirar las lágrimas, esos gotones enormes, que caen una y otra vez inundándome las frases y empapando mis ideas.
Y a mirar esos ojos que no dejan de mirarme, de mirarnos, de mirarlas.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Jueves negro


(Originalmente, "Miércoles negro")
Y un día se ausentaron todas las colores...
LA azul, LA rojo, LA lila, LA violeta, LA amarilla, LA verde...
Sí, un día se cansaron y se marcharon. Se cansaron de que los pinceles las usaran a su gusto y sin preguntar. Se cansaron de que los pinceles las usaran y las desecharan, como si no hubieran contribuido en el cuadro, como si no fueran una parte fundamental del cuadro que el gran artista había creado. Se cansaron de estar en la paleta, esperando al pincel. Se cansaron de que no abundaran los pinceles suaves y comprensivos. Y se marcharon.
LA rosa tomó la iniciativa y la siguieron LA rojo, LA violeta, LA azul, LA verde, LA amarilla, LA naranja... Una por una se escaparon de la paleta, de las cerdas ásperas de los pinceles, del cuadro... Un miércoles se escaparon todas juntas, cansadas, tan cansadas y tan juntas que en el lienzo no quedó nada. Por mucho que se esforzaran, por mucho que utilizaran los pedazos de color que les habían robado, los pinceles no pudieron combatir, ni remover la negrura del lienzo. Todas las colores se ausentaron.

Hablemos sin saber

Más allá de las contradicciones con que diariamente lidiamos e, incluso, nos encontramos en nuestros propios discursos, hay un fenómeno que es todavía más común entre nosotros, los seres humanos, y que, si bien a veces incurro en él, no puedo dejar de mostrarme crítica ante su frecuente existencia.
Históricamente, hablamos sin saber. Nos posicionamos en contra de unas ideas y a favor de otras porque no sabemos. Levantamos banderas y proferimos necedades porque no sabemos. Sostenemos el pensamiento más ridículo hasta las últimas consecuencias porque no sabemos. Acusamos porque no sabemos.
El gran problema es que hablar constituye un acto que no requiere maravillosas habilidades. Entonces, hablamos. Y, al hablar, dejamos en evidencia que no sabemos. Promovemos ideas erróneas y vamos fecundando, poco a poco, malos entendidos, falacias, atrasos...
Hoy, hablamos sin saber sobre el feminismo. Hoy, decidimos mancillar una causa justa porque es más fácil pronunciar palabras que informarse. Hoy, dejamos que nuestra ignorancia nos posea y nos permita distraernos del verdadero eje. Hoy, decimos que el feminismo es el machismo al revés o que las feministas son antihombres. Hoy, generalizamos y nos quedamos tranquilamente en casa. Hoy, hablamos así porque es más cómodo que salir a defendernos, a identificarnos, a dolernos, a cuidarnos.
Hablemos sin saber, como todos los días. Hablemos sin saber, mientras otros se preocupan por saber. Hablemos sin saber, mientras otros hacen más (mucho más) que hablar.

viernes, 2 de marzo de 2018

Si no escribo lo que siento...

Entre el pecho y la garganta,
censura.
Entre el pensamiento y los deseos,
censura.
Entre mis ojos y tus ojos,
censura.
No vamos a mirarnos nunca más.
Entre los ojos y la voz,
censura.
Entre los latidos y las palabras,
censura.
Entre mis labios y tus labios,
censura.
No vamos a besarnos nunca más.
Entre los labios y la fe,
censura.
Entre las lágrimas y los hombros,
censura.
Entre mis caricias y tus caricias,
censura.
No vamos a tocarnos nunca más.
Entre mis ojos y tus labios,
entre mis labios y tus caricias,
entre mis caricias y tus ojos,
nunca más.

jueves, 1 de marzo de 2018

Amor atragantado

De pronto, nada.
Un poco de viento, un montón de lágrimas, una pesadilla de noche entera.
Pero nada.
Casi sin palabras te sueltan la mano (el corazón).
Te sueltan y se te atora todo el amor,
amor proyectado a largo plazo,
entre la garganta y el alma.
Tosés.
Tenés mucho amor atragantado.
Tosés.
De pronto, nada.